jueves, 30 de abril de 2009

"SYNDROME OF THE TELEPHONE"

La doctora Easton en su texto titulado: "syndrome of the telephone" explica como la sociedad moderna ha utilizado este medio como una manera de acercarnos y paradojicamente nos mantiene mas distantes.

Es muy interesante leer acerca de los estudios realizados, en cuanto al comportamiento de los individuos que se mueven en sus diferentes ambientes espectantes de intercambiar informacion con un tercero que esta ausente. La prioridad de la comunicacion tecnologia es muy superior a la presencial.

En dichas pruebas se pudo observar como los objetos de estudio prestaban mucho mas atencion a la informacion que emitian los artefactos que a la que recibian de sus interlocutores, profundizando en esto se observo que no se debia a la importancia, ni el contenido del mensaje, si no de la forma, en este caso, el mensaje envuelto en una artefacto tecnologico acaparaba muchisimo mas la atencion que el mensaje en si.

Ademas de otras caracteristicas se concluyo que este artefacto (ademas de otros) constituye de manera importante un elemento de rechazo e incluso como pretexto para no atender a individuos de circulos mas cercanos, deteriorando de esta manera las relaciones y privilejiando
toda aquella relacion virtual, que aunque carente de profundidad, pueda de momento resultar atractiva.

No obstante no podemos satanizar al medio, como ha sucedido historicamente con otros, lo unico que con esto se pretende señalar es le hecho de que hay muchas personas que son como comenta la doctora Easton: "esclavos del telefono"

1 comentario:

  1. Y los estudios del tema no paran ahí, tenemos el del Dr. Soler de esos teléfonos que suenan y suenan para no haber intercambio real de información en la línea, puros equívocos. Pareciera que el repicar de un teléfono nos hace pensar que somos importantes, necesarios, populares, divertidos y todas esas palabras que están de moda y son sobrevaluadas. En fin, que el problema no es la tecnología es la incapacidad de los humanos para comunicarnos y ahora, los muchos distractores que en realidad nos salvan de hacerlo: cara a cara, mirando a los ojos, sintiendo que el otro existe y es mágico y merece tiempo y, especialmente, es vulnerable por la incomunicación también.
    Gracias por la referencia científica, pero sobre todo, gracias por la reflexión. Es bueno saber que a alguien importa también este tema contracultural.

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