Sus miradas se reencontraron, se reconocieron, sus labios se hablaron sin decir palabra. Sus corazones se perdonaron y se pactaron recobrar lo perdido.
Sin palabras, acordaron vivir y recuperar. Sentir y gozar los espacios y tiempos, disfrutarse y no dudar, ni reprocharse.
Distinguir la verdad de las palabras y del silencio. Crecer juntos.
Y en un abrazo se juraron amor sin prometerse nada.
Recomenzaron.

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